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¿CELIA...qué? CELIAQUÍA


La celiaquía es la afección crónica intestinal más frecuente en España. Está provocada por una intolerancia al gluten, que en contacto con el intestino delgado puede producir desde una lesión en la mucosa digestiva, hasta un amplio espectro de manifestaciones clínicas.  No se transmite genéticamente pero todos los celíacos comparten unos caracteres genéticos, es decir, tener cierto tipo de genes aumenta la predisposición a padecerla.


El gluten es una proteína que se encuentra en el trigo, el centeno, la avena, la cebada y el triticale (híbrido del centeno y trigo). Esta proteína da la elasticidad y volumen a la masas de harinas de estos mismos cereales.

La dieta sin gluten debe basarse en tomar alimentos naturales y frescos que no contengan gluten. Combinándolos de forma variada y equilibrada pueden formar un menú tan suculento y saludable como cualquier otro.  Sin embargo, si un celiaco incumple repetidamente la dieta puede acabar teniendo graves lesiones intestinales, lo que conlleva a una malabsorción nutricional, así como implicaciones a medio y largo plazo (osteoporosis, anemia, enfermedades autoinmunes o dermatitis herpetiforme entre otras).

Tortitas de patata, maíz y calabaza
Los síntomas pueden ser digestivos o no. Entre los adultos son muy frecuentes los síntomas no digestivos, es decir: pérdida de peso, anemia ferropénica, llagas bucales repetitivas, malnutrición, aparición tardía de la primera ovulación, cefalea, dolor óseo o articular, pérdida de sensibilidad física, irritabilidad, agotamiento, ansiedad, depresión, dermatitis herpetiforme, etc; mientras que los digestivos -más frecuentes en niños- son: diarrea, estreñimiento, vómitos, dolor, ardor o hinchazón abdominal, saciedad precoz, flatulencia, pérdida de apetito,...




Cabe destacar que, según datos recopilados en un artículo del doctor en gastroenterología Fernando Gomollón, del Hospital Clínico Universitario de Zaragoza, algunos estudios demuestran que cuanto más tiempo se dé el pecho más tarde aparecen los síntomas en caso de que el lactante sea celíaco; ¿y es eso importante? Podríamos pensar “si igualmente tienen que aparecer los síntomas, ¿para que retrasarlos?”. Pues sí, lo es. Retrasar la aparición de los síntomas en edades muy tempranas evitará vómitos y diarreas, una malabsorción de los nutrientes,  especialmente importantes para el desarrollo y crecimiento óptimo del organismo. Para que te hagas una idea de lo importante que es un estado nutricional adecuado en esta etapa fisiológica aquí tienes un dato: durante el primer año de vida de un humano la talla aumenta entre 24 y 26 cm. De ahí que se recomiende evitar alimentos con gluten antes de los 7 meses de vida.


Dermatitis herpetiforme

Por otra parte, muchos adultos sufren los síntomas décadas antes de ser diagnosticados, lo cual aumenta las posibilidades de desarrollar síntomas no digestivos, como la dermatitis herpetiforme, además de los nombrados anteriormente.

En resumen, lo importante para un celiaco es: a) asegurarse de que no se le ha diagnosticado equívocamente un síndrome de colon irritable; según la última Guía para el Diagnóstico Precoz de la Enfermedad Celíaca del Ministerio de Sanidad, un 80% de los casos diagnosticados de colon irritable con predominio de diarrea no lo son;  b) hacer una dieta exenta de gluten, evitando no sólo alimentos con gluten sino los que puedan estar contaminados. Para ello deberá contar con el asesoramiento de un experto en intolerancias alimentarias, como es el caso de la dietista-nutricionista (d-n) con la que contamos en  nuestro centro.

Una d-n es una profesional sanitaria con grado universitario. Por desgracia, en nuestra sociedad existe muchísima competencia fraudulenta y desleal que dicen ser d-n sin serlo y pueden poner en peligro tu salud. Para asegurarte de que se trata de una d-n pide el número de colegiada si no aparece en su información de contacto o busca su título colgado en su consulta.

LA ALIMENTACIÓN EN LA MENOPAUSIA


Con la menopausia, la mujer experimenta una serie de cambios hormonales y metabólicos que requieren una especial atención en el autocuidado. En lo que respecta a la alimentación, las proteínas, las grasas, el calcio, la vitamina D y las isoflavonas, son importantes para mitigar síntomas típicos de la menopausia (aumento de peso, sofocos, cambios del estado anímico, dolores musculares y articulares, dolor de cabeza,...), como para prevenir problemas cardiovasculares u osteoporosis que determinarán la calidad de vida durante la vejez. No obstante, si los síntomas persisten y generan malestar, no dude en consultar con su médico de cabecera o ginecólog@ de confianza. Mientrastanto, revisar su alimentación y estilo de vida será determinante para mantener la salud ósea y evitar que el aumento de peso se dispare.

Cuida tus huesos
A lo largo de la vida, los huesos están en un continuo proceso natural de destrucción y formación. En las mujeres, la destrucción ósea aumenta con la menopausia, de manera que el hueso se vuelve frágil; es entonces cuando aparece osteopenia u osteoporosis. A continuación, te recomiendo que sigas los siguientes consejos para contrarrestar la pérdida de masa ósea:
-  Mantener un peso saludable. Tállate y pésate en una báscula profesional, sin zapatos ni ropa de abrigo. Puedes pedir hora para hacerlo en mi consulta, donde lo haré gratuitamente. Luego haz el siguiente cálculo o pide que te lo hagan: peso (kg) /talla (m)2. Si el resultado es mayor a 25 significa que necesitas consejo nutricional de un profesional sanitario experto. Si es mayor a 29, necesitas ayuda por parte de profesionales sanitarios que hagan trabajo en equipo para tu beneficio. En NUTRICIÓ CLÍNICA ADM, sabemos que trabajar codo con codo con tu médico de confianza es muy beneficioso para el paciente, por lo que redactamos informes dietético-nutricionales.

-  Llevar una dieta controlada en Ca y vitamina D. Según la Encuesta Alimentaria de la Comunidad
Valenciana del 2010, la media de calcio alimentario que toman las mujeres adultas valencianas es de 700 mg/día, mientras que las necesidades corporales son de 1.000-1.200 mg/día. Y lo mismo ocurre con la vitamina D: su consumo medio (3,5 µg/día) es menor a las necesidades corporales (5-10 µg/día). Si no tienes claro si tomas calcio y vitamina D suficiente, puedes acudir a un Diplomado Universitario en Nutrición Humana y dietética, quien sabrá cómo averiguarlo y darte consejo profesional.
-  No caigas en la tentación de hacer por tu cuenta dietas que prohíban lácteos y derivados, como la dieta de la Clínica Mayo. Aunque los lácteos y derivados no sean los únicos alimentos ricos en calcio, según un estudio nutricional del 2011 realizado en la población adulta de la provincia de Castellón, sí son los que tomamos más habitualmente. Esto significa que, a no ser que sigas una dieta sin lácteos por motivos personales (vegetariana estricta) o patológicos (por cálculos renales o calcificación ósea), no has de prescindir de lácteos y derivados; pero estate alerta, tampoco hay que abusar, algunos de ellos son muy grasos.
-  No hagas dietas ricas en proteínas o grasas (dieta Atkins, Dukan, Pronokal, Siken...). Por una parte pueden ocasionar descalcificación ósea, ya que este tipo de dietas alteran el pH sanguíneo, situación que el organismo regula extrayendo calcio del hueso; y por la otra, pueden producir daños renales derivados de la sobreingesta de proteínas.

Cuida tu corazón
En edad fértil, las mujeres están más protegidas ante la aterosclerosis (formación de tapones de grasa en los vasos sanguíneos) que los hombres, gracias a los estrógenos. Con la menopausia caen los niveles de estrógenos y, con ello, esa protección. ¿Qué hay que hacer? Moderar el consumo de sal y alimentos ricos en sodio para prevenir la hipertensión arterial, y controlar los alimentos ricos en grasas saturadas y colesterol.

Sobre la soja
Las isoflavonas son compuestos muy parecidos a los estrógenos humanos que se encuentran exclusivamente en las legumbres. La legumbre que aporta en mayor cantidad es la soja, y más todavía que la legumbre, los gérmenes de soja. Ésta ayuda a mejorar los sofocos y prevenir/frenar la descalcificación ósea, aunque según los últimos estudios no tanto como se pensaba. Además, se ha visto que la soja contiene una gran cantidad de aceites vegetales cardioprotectores. Pero esto no significa que tengamos que comer soja obligatoriamente. Gracias a nuestro clima, podemos obtener alimentos locales ricos en estos mimos aceites, como por ejemplo, las nueces.

Texto actualizado en noviembre 2022.